Las danzas del siglo XIX eran más que meros pasatiempos; eran reflejos de la etiqueta, la gracia y la expresión de la sociedad. Exploraremos danzas emblemáticas como el minué, la zamacueca y la cueca, analizando sus movimientos y significados culturales.
Los bailes organizados en las casas eran la salida para las familias, en los salones de las casas acomodadas se bailaba minué, en tanto la gente de campo se divertía con carreras de caballo, peleas de gallos y bailes al son de la guitarra. Las pulperías eran el punto de reunión del hombre de campo, en la que compartían guitarreadas, pasaba el mate de mano en mano, y los juegos de cartas eran los más comunes. En el campo, sobre el caballo, se jugaba al “pato”, juego en el que se disputaban una bolsa con manijas que debía encestarse en un aro.
Las mujeres que no tenían esclavas, hacían las tareas domésticas mientras los chicos jugaban a los dados, las cartas, la rayuela. La clase media bebía en las pulperías y los hombres cocinaban las ideas revolucionarias en El Café de la Victoria –con billar y el preferido de Belgrano- y el Café Marcos. La Plaza de Toros del Retiro, que funcionó hasta 1819, podía albergar 10.000 personas y era el punto de encuentro de todos los estratos sociales. O el pato, que se jugaba con un animal de verdad dentro de luna bolsa que había que hacer pasar por un arco.
En el siglo XIX, las danzas eran más que simples entretenimientos, reflejaban la etiqueta, la gracia y la expresión de la sociedad. En 1810, en Argentina, se practicaban danzas de salón como la Contradanza, el Minué, el Vals, entre otras, importadas de Europa. Los maestros de danza aristocráticos enseñaban estas coreografías. El pueblo, de menores recursos, imitaba a la aristocracia y adaptaba estas danzas, creando variantes como el Cielito, el Pericón, el Malambo y el Gato.
Las personas de raza negra traídas como esclavos desde África practicaban el Candombe, una danza de invocación, en sus encuentros llamados "tambos" o "tangos".
Para evocar el 25 de mayo de 1810, se pueden bailar el Cielito, el Gato, el Malambo, el Pericón antiguo y el Candombe, en un estilo popular o campesino, excepto el Cielito, que también puede interpretarse en estilo de salón. Estas danzas representan la diversidad cultural y social de la época.